¿Habéis visto que pocholada de dibujo? El resto de la pintura la trajo en la ropa...
Seamos claros: a mí siempre me ha encantado Halloween. Cuando era pequeña, me iba con unas amigas a mi casa del pueblo a disfrutar de un fin de semana de historias de miedo, brujas, chucherías y velas. Me encantaba. Después, empecé a disfrazarme para salir en la noche de Halloween y cada vez lo pasaba mejor. Con el paso del tiempo es una costumbre que había perdido y me daban envidia mis sobrinas pequeñas que salían a hacer "Truco o trato" por su urbanización.
Ahora que soy mamá, retomo la costumbre y me ha sorprendido muy gratamente que en la guardería hayan apostado este año por celebrarlo. Están tan lindos... Sobre todo cierta brujita que se ha negado a ponerse el sombrero... Desde el primer momento, llevamos decoraciones y empezamos a buscar un traje para la enana. (Cómodo para todos, por favor, que hoy he visto cada cosa...) Y me he muerto de envidia cuando he visto que en el colegio de primaria habían organizado una fiesta para los "mayores".
Pero veo que, sobre todo este año, muchas personas de mi entorno se oponen a celebrarlo. Pero, ¿qué hay de malo? ¿En serio es mejor celebrar el sacrosanto Día de Todos los Santos que Halloween? A mi modo de ver, hay espacio para todo. ¿O es que en Navidad no hemos adoptado a Papá Noel y no ha pasado nada? Probablemente durante estos años estemos institucionalizando una fiesta que viene de fuera y que, como todas, promoverá el consumismo. Pero... ¿acaso en este país es necesario tener una excusa para gastar dinero, montar una fiesta o ponerse hasta las cejas de alcohol, en algunos casos?
