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sábado, 2 de febrero de 2013

Contorsionistas de la verdad

Esta chica estaba en la Wiki 

Ya, ya sé que lo mío no tiene nombre pero estoy aquí. Iba a decir que no tiene nada que ver con la situación que estamos atravesando con respecto a la corrupción. Pero sí, sí tiene que ver. Y es que el hartazgo general empieza por lo cercano y de eso, en mi pueblo, tenemos para dar y tomar.

Antes de subirme al cajón, diré que el título del post no ha venido motivado por las declaraciones de Dolores de Cospedal y otros  sobre los dichosos sobres. Y desde luego que hay material para escribir sobre ese tema bajo este título.

Resulta que aunque Telecinco ya no tenga la tienda de campaña instalada en El Quiñon, Seseña, seguimos existiendo y seguimos teniendo nuestros problemas. Lo del agua está solucionado, si no fuese porque nos han querido colar una super tasa de depuración, el ayuntamiento que se precia de ser de los pocos que no necesita endeudarse este año para ofrecer los servicios necesarios a más población de la que presupuesta. Otro día os cuento cuál es el colchón presupuestario y de dónde sale.

Tenemos supermercados, un Coviran y un Día, colegio y hasta limpian las calles. Ah, y luz. Los servicios médicos son notablemente insuficientes pero compartimos la pena con el resto de españoles que ven cómo la sanidad pública está dejando de ser pública y sanidad. De momento, tenemos guarderías, servicios sociales e instalaciones deportivas. Ah, también parados porque al parecer, nuestro alcalde es tan magnánimo que impulsa proyectos emprendedores para las personas que ni residen en el pueblo.

¿No está mal eh? Mejor de lo que esperabais porque muchas cosas os suenan a normal. Pero hay un tema que nos tiene en pie de guerra, especialmente a los vecinos de lo que muchos aún creéis que es una ciudad fantasma: nuestra conexión con las carreteras es peor que precaria.

Arrastramos ya durante 3 legislaturas, se dice rápido, la petición de una salida digna a la A4. El actual alcalde ganó las elecciones gracias a los vecinos del barrio que le votaron pensando desbloquear la situación de abandono en la que nos los encontrábamos con el anterior gobierno municipal. Un detalle: prometió la salida, la daba por hecho.

Hasta aquí bien, lo normal y lo habitual en democracia. El contorsionismo llega cuando en octubre de 2012 se reúne con los vecinos y acusa a la oposición de Ciempozuelos, municipio al que pertenecen los terrenos, de bloquear la gestión. Y ahí comete su primer error. No vivimos en un mundo desconectado. Es más, aunque los transportes fueran los de principios del siglo pasado e Internet ni se hubiera inventado, muchos de los residentes en El Quiñón tienen familia o proceden de Ciempozuelos. Total, que esa bomba le explota en las manos pocos días después.

En un par de meses, Cospedal deja "pelados" a los diputados con otros cargos y este alcalde nuestro, que se gasta un dineral en gasolina de ir Toledo-Seseña, se sube el sueldo de alcalde a los 40.000 euros anuales. Más dietas de la cámara regional. Y silencio absoluto.

Días después, dos concejales dimiten por motivos personales y la siguiente en la lista renuncia a ocupar cargo. Sólo una semana antes del bombazo Bárcenas.

Hay muchos de estos datos que pueden ser meras coincidencias pero nuestro protagonista no para en su empeño de distorsionar la verdad. Así que, ni corto ni perezoso se acerca con su séquito informativo al pleno de Ciempozuelos para certificar el no de la oposición a la salida a la A4. Y así es, dicen que no, porque necesita aprobar el Plan Especial de Infraestructuras antes de recalificar (¿os acordais de esta palabra?) los terrenos que nos ocupan. Aquí tenéis una descripción interesada, claro, pero contrastada con asistentes al pleno de marras y bastante fiel a la verdad.

Al margen del culebrón político montado, me impresiona el papel de un ciudadano que asistió al pleno para difundir la verdad del alcalde y que a la mañana siguiente se inmola en un foro público con toda su voluntad. Contando, no mentiras porque no lo son, pero si medias verdades. Y así llevamos 3 legislaturas en las que los partidos han utilizado a diferentes ciudadanos para vocear sus medias verdades o sus completas mentiras. Como sigamos así, inventamos una nueva profesión de brillante futuro, o eso parece, la de Contorsionistas de la verdad.

martes, 6 de noviembre de 2012

La sanidad en Castilla La Mancha


Foto del diario Público

Este señor de la fotografía es Luis Carretero, gerente del SESCAM, el Servicio de Salud de Castilla La Mancha. Dice que los castellano manchegos vamos a notar poco el cierre de algunas urgencias y que la gestión privada de los hospitales de la región es una solución a todos nuestros problemas.

Ya sabemos en la situación en que la crisis y las decisiones políticas (especialmente estas últimas) están dejando servicios tan básicos como la sanidad y la educación. Y no es mi intención sumarme al coro de voces indignadas que llevan mucho tiempo clamando al cielo ante esas decisiones, desastrosas por otro lado para el presente y para el futuro. Pero teniendo en cuenta que es invierno y tengo una niña pequeña, pues ahora mismo es la época dorada de pasar tiempo en el centro de salud y hay cosas que llaman la atención. 

Resulta que la localidad donde resido, Seseña, solamente dispone de dos pediatras para una población de más de 17.000 habitantes, muy jóvenes y subiendo. Es decir, que presumiblemente la población infantil es bastante amplia. De hecho, hay dos guarderías públicas repletas y con listas de esperas, y tres privadas. Y no hablamos de los colegios que son en la práctica seis y en el último construido, el de El Quiñón, van a ampliación de barracón por año (llevamos dos).

La cuestión es que solamente contamos con los servicios efectivos de una pediatra que además hace guardias y corre turnos. De verdad que no sé donde se mete el otro titular de pediatría porque está mujer está saturada. Para más inri, cuando esta mujer descansa -que lo hace aunque intuyo que menos de lo recomendable- su sustituto no es un pediatra, es un médico de familia. Total, que la pediatra receta casi por automatismo y, aunque estoy convencida de que pone todo su cariño, son muchas horas de trabajo y al final despacha niños como churros.

No hablamos de la pesadilla de pedir cita, porque como tampoco hay administrativos, la opción es utilizar la página del SESCAM -esa gran página-, pero que no se te ocurra tener que ir a la enfermera porque para eso la página no vale. Y si estás en desacuerdo con los métodos de tu pediatra -eso da para otro post-, pues básicamente te aguantas con lo que tienes.

De momento, tenemos urgencias. El domingo pasado las utilizamos por primera vez. Un médico, una enfermera. Un aviso de un paro cardíaco a una señora mayor y... todos a salir corriendo, claro. Total, que nos fuimos sin informe, sin tratamiento alternativo (era una reacción tirando a severa a un antibiótico) y con la única indicación de no seguir con el tratamiento que teníamos hasta entonces.

Y la pregunta es: ¿En serio, señor Carretero, nos dice que no vamos a notar el cierre de algunas urgencias? ¿Acaso cree que no nos hemos dado cuenta de los recortes tan brutales que está sufriendo la sanidad en la región desde principios de año? Porque, por suerte o por desgracia, vivimos en un pueblo limítrofe con Madrid y utilizamos muchas veces las urgencias de Madrid -no, no pienso ir con un cólico hasta el hospital de referencia que está en Toledo capital.- Pero no me quiero imaginar lo que debe ser vivir en otros puntos de la Comunidad. ¿De verdad la gestión privada va a permitir que los hospitales estén saturados porque gestionan una población mayor de la que pueden absorber?

Estamos de acuerdo en que la dispersión de la región es una dificultad en muchos aspectos de gestión y prestación de servicios. Pero esta región había conseguido mantener una calidad decente y un nivel aceptable en la sanidad y se lo están cargando. ¡Yo que presumía de tener acceso al médico de cabecera sin tener que esperar dos días como en Madrid! 

Sólo van a conseguir que los ciudadanos de municipios limítrofes con otras comunidades acabemos saturando los servicios de esas otras comunidades -más-. Al fin y al cabo, para tener esperas y un servicio insípido e impersonal, además de una merma de la calidad por saturación de sus profesionales, prefiero desplazarme 20 kilómetros que 70. Así que probablemente no, señor Carretero. Probablemente no notemos la reducción de algunas urgencias, pero estamos notando todo lo demás.